Posterior a la fase revolucionaria, se inicia una nueva
etapa en México, basada en la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos, pasando de una dictadura a un Estado regido por leyes e
instituciones. Al establecerse un ejercicio de la libertad y de la democracia,
es absolutamente necesario la instauración de un sistema educativo nacional y
Popular, por lo que el gobierno Obregón, formular un
proyecto de educación pública, nacional y popular y bajo la rectoría del
Estado. Esta educación debía regirse bajo las premisas de emancipación,
liberación y capacitación para el trabajo moderno.
En 1921 se creó la Secretaría de Educación Pública, José
Vasconcelos (autor y primer secretario) llevó a cabo campañas de alfabetización
y fundó las Casas del Pueblo, Misiones Culturales y Escuelas Normales Rurales
(para la liberación mental, económica y social de los mexicanos). Con el
presidente Calles, la concepción del sistema educativo pasó de ser humanista a
pragmática, que sirviera como instrumento de progreso y desarrollo económico
(poner fin a la ignorancia, a la escasez, a la pobreza; es decir, liberar al
pueblo de la explotación y del sometimiento), además de darle al país una
identidad definitiva. La educación se transformó así, en la tarea fundamental
para organizar y mejorar el trabajo en el campo y para sentar las bases de un
nacionalismo político, económico y social.
Con Ávila Camacho (1940), se practicaría una política de
conciliación y apoyo a los países aliados y se instrumentaría un modelo de
desarrollo que conocemos como desarrollista, el cual requería una educación
basada en el orden y la concordia, con objeto de eliminar todo signo de lucha
social y formar un mexicano altamente capacitado para enfrentar los retos de la
industrialización; un ser disciplinado y obediente, capaz de adaptarse a la
automatización de los procesos productivos. Se formuló un proyecto de educación
que se conocería como la Escuela de la Unidad Nacional, bajo diversos nombres,
pero con objetivos comunes: la formación de un nuevo mexicano y la preparación
técnica para manejar con destreza la nueva tecnología. En 1944 firma una Ley
que formalizaba la campaña de alfabetización (respondiendo a las nuevas
exigencias que el país planteaba).
Con Cárdenas, y la llegada de Octavio Véjar Vázquez a la
SEP, se suprimieron las Escuelas Regionales Campesinas; incluso llegó a
sostener que los principios de la escuela socialista eran contrarios a los
términos de democracia: se fomentó en cada uno de nuestros niños y en cada
adolescente, el concepto de patria". Se elaboró una Ley Orgánica de
Educación para reglamentar el artículo tercero constitucional; con nuevos
planes, programas, contenidos y métodos en enseñanza, con el objetivo de borrar
las desigualdades, formar unidad nacional como aspiración definitiva de la
nación. La escuela rural fue sustituida por una escuela donde lo urbano,
citadino y la idea de progreso y conocimiento predominó sobre el desarrollo del
campo.
En 1946, se establecieron las bases para la constitución
del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación -SNTE-.
Con el ascenso de Miguel Alemán Valdés a la presidencia de
la República, dio comienzo el Estado Civilista. Se creó “Ciudad Universitaria,
la Ciudad Politécnica de Santo Tomás, el Instituto Nacional Indigenista y el
Instituto Nacional de la Juventud". El secretario de Educación Manuel Gual
Vidal, propuso el "Sistema de escuelas paralelas" (una primaria
normal de seis grados y otra de cinco que se llamó "de aceleración").
El carácter práctico del proyecto se tradujo en una escuela del trabajo y para
el trabajo que debía iniciar desde la primaria, pasando de la educación
integral, a la educación para capacitar y crear bienes económicos de manera
pronta (el país reclamaba una formación técnica acelerada).
Ruiz Cotines (1952-1958) nombró a José Ángel Ceniceros
secretario de educación, quien estableció la Escuela de la Mexicanidad
(desarrollar sentimientos hacia el mexicano, lo mexicano y la formación moral y
cívica para consolidar a la familia mexicana). Sin embargo, el tránsito
repentino de una economía agrícola a una economía industrial sin la debida
preparación de la sociedad, trajo como resultado, reordenación de la sociedad y
mayor desigualdad. Hacia fines de los cincuenta, en vez de preparar para saber
y hacer, sólo se preparaba para saber.
Se concluyó que el retraso en educación se debía a ésta no
se planeaba, por lo que se creó el Consejo Nacional Técnico de la Educación
-CNTE- el cual asumió que la educación no era responsabilidad de gobierno, sino
como compromiso de Estado.
Con Adolfo López Mateos en la presidencia y T. Bodet en la
secretaría, se formuló el Plan de Once Años (en los 60’s): ningún niño en edad
escolar: de seis a catorce años, debía estar fuera del aula; mantener la
satisfacción de la demanda real y hacer que todos los inscritos terminaran la
escolaridad primaria. Se reorganizaron por áreas planes, programas, contenidos
y métodos de enseñanza, así como la edición de libros de texto gratuito y
obligatorio para cada uno de los seis grados, bajo la responsabilidad de la
Comisión Nacional de Libros Gratuitos. En 1965, el plan es reforzado con el
principio de "aprender haciendo y enseñar produciendo" (se crean los
Centros de Capacitación para el trabajo industrial; la Radio Primaria y la
Educación Secundaria por televisión). Sin embargo, hacia 1970, el promedio
nacional de escolaridad era tan sólo de tres años; y la calidad de la educación
distaba mucho de responder a las exigencias del desarrollo nacional.
Se requería un nuevo modelo educativo que atienda no sólo
cantidad, sino calidad para responder a los retos que el país debía enfrentar
en el futuro. A fin de evitar que la inconformidad, la protesta popular y las
heridas por el fenómeno de 68 se agudizaran, el régimen de Luis Echeverría
propuso un nuevo modelo de desarrollo político (la solución somos todos), en lo
económico (desarrollo compartido y alianza para la producción) y en el ámbito
educativo: reforma educativa y educación para todos. El Estado formular un plan
de Reforma Educativa que condujera hacia un cambio profundo, no sólo en cuanto
a planes, programas, métodos y contenidos en cada uno de los niveles de la
pirámide educacional, sino también en lo referente a Leyes, normas,
reglamentos.
Se inició un proceso de desconcentración de los aparatos
educativos, Escuelas y fondos destinados a éste renglón serían manejados por
los gobiernos estatales; la Secretaría del ramo, se desempeñaría como
coordinadora del sistema y como responsable de la Política Educativa Nacional.
La reforma educativa, debía atender lo jurídico, lo
organizativo, lo integral, lo académico, lo humano, lo social. La escuela, debe
ser agente de cambio, espacio del hacer científico y tecnológico, pivote del
desarrollo económico y social, generador de conciencia nacional e histórica y
desde luego, baluarte de las ideas de independencia y soberanía.
Se reorganizando las instituciones en cuatro grandes
universos: la educación humanística, la educación técnica, la educación normal
y la educación para el desarrollo del campo y la explotación de los recursos
del mar. Se crearon el Centro de Didáctica, el Centro de Nuevos Métodos -UNAM-
y la Asociación Nacional de Universidades e Institutos de Educación Superior
-ANUIES-. La SEP constituyó las escuelas secundarias técnicas, cuya continuidad
en la línea, lo representarían los Centros Tecnológicos (preparación de
técnicos medios). Más arriba, estarían las escuelas superiores, el Centro de
Estudios Avanzados, y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología –CONACYT. (se
buscaba atenuar la dependencia con respecto del exterior por medio de
profesionales bien preparados y comprometidos con la política de desarrollo
económico e industrial).
El Estado se dio la tarea de formular un programa de
formación docente, que condujo elevar formalmente los estudios normalistas de
educación preescolar, primaria y de especialización a la condición de
Licenciaturas.
Un cambio que causó problemas en la educación primaria, fue
el implantarse la gramática estructural en la enseñanza del idioma castellano.
Los planes y programas de estudio se configuraron con la taxonomía de Bloom;
esto es, programación por objetivos; algo desconocido hasta entonces, por casi
todos los profesores del país. Irritó ciertos sectores de la sociedad el inicio
de la educación sexual en los libros de texto.
Como parte de educación extraescolar, se instauró del Plan
Nacional de Educación para Adultos y de la promulgación de la Ley Federal de
Educación para Adultos, entre los años 1974-1975.
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